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Frontera de CAMPEONES Destacado

Jesús Armando Reyes Ríos "Chicharito" Jesús Armando Reyes Ríos "Chicharito" Staff Revista Exacto

Esta frontera, a diferencia de la percepción que se ha creado durante los últimos años de narcoviolencia, que provocaran la estigmatización de la ciudad como una cuna de pandilleros, asesinos y los llamados “ninis”, se ha convertido en un sitio de oportunidad, donde los sueños se pueden concretar y alcanzar, por ejemplo, los más altos del deporte.

 El ejemplo lo han puesto alrededor de 20 jóvenes que apenas rozan los 18 años de edad y que cada quien por su lado ha visitado diversas latitudes, desde Río de janeiro, París, el Distrito Federal o Santiago de Chile dentro del Homless World Cup. Todos salieron de las calles, sí; de los mismos polvorientos arrabales que califican de peligros.

A nivel mundial, Juárez es la ciudad que másjugadoresyjugadorasha aportado a una selección nacional. En 2012, la femenil obtuvo el primer lugar de la copa y esta frontera estuvo representada por Melisa Villegas y Ana Aguirre, mientras que la varonil quedó en segundo lugar.

Gracias a su talento en el futbol, fueron elegidos para formar parte de la selección mexicana en el torneo conocido como Homeless Word Cup, evento que realizan varias organizaciones civiles y altruistas dedicadas a fomentar el deporte, y sobre todo, rescatar a jóvenes de las calles. Es un torneo de futbol rápido, la cancha es pequeña, los jugadores verdaderos atletas, ágiles y con determinación.

El último torneo se realizó en la ciudad de México.De entre un scouting por todos los rincones del país, se seleccionó a Erick Sandate de 22 años de edad. Él no sólo representó a lo mejor de toda la franja fronteriza, representó con gallardía Ciudad Juárez y por si fuera poco fue el capitán del equipo que perdió con la cara al sol frente al equipo de Chile en el torneo celebrado el verano pasado en el zócalo capitalino.

En ese mismo torneo fue catalogado como el mejor jugador. Recibió un trofeo que ahora cuida celosamente su padre y que cada que se descuida, Erick lo presume. Este logro lo catapultó como rock-star homeless. Se han realizado diversos documentales de su hazaña e incluso pronto saldrá en las televisoras estadounidenses, todo gracias a que pudo concretar su sueño, y sobre todo, demostrar que de las calles de esta frontera hay talento y no solo malvivientes.

Ahora maneja las entrevistas como cualquier cosa, no le teme a las cámaras de video o fotografía. Esa misma madurez ha provocado que este consciente que su tiempo se terminó, sabe que a los 22 años ya es muy complicado encontrar una carrera deportiva o simplemente vivir de la patada. Ahora lo que busca es replicar su ejemplo, tocar, transmitir el sueño y por qué no, rescatar a todos los jóvenes que se pueda a través del deporte. “Fue una experiencia única, posiblemente de lo mejor que me haya pasado en la vida, conocer otros lugares, otras personas, pero sobre todo demostrar que sí puedo concretar un sueño, que soy igual que el resto de la gente, igual de bueno y talentoso pues me sirve de mucho en la vida porque ahora nada me detiene, sé que si me propongo algo lo voy a conseguir aunque me cueste trabajo”.

“En la ciudad hay mucho talento, demasiado. Basta que se den una vuelta por los barrios o los campos de futbol o de basquet, ahí están los chavos que sólo esperan una oportunidad, el problema es que nadie se las da, se desaniman y terminan en malos pasos. Parte de la responsabilidad es de las autoridades que no apoyan”.

“Por ejemplo en mi caso, sé que ya no tengo carrera por mi edad, pero si me hubieran descubierto o apoyado antes, estuviera en otro nivel y no quiero que nada de eso le pase a los chavos. Estoy estudiando para ser entrenador y desde ahí apoyar a los que vean que tienen talento, ayudarlos, enseñarles el camino y darles otra oportunidad, que vivan lo que yo sentí”, comenta Sandate mientras juega una cascarita con niños de la unidad deportiva de Villas de Salvárcar, al tiempo que a lo lejos es observado por su inseparable novia.

Actualmente Erick Sandate trabaja y estudia en El Paso, Texas. Este año no entró como jugador al torneo Homeless Word Cup que se celebrara en Polonia, pero no descarta que con los conocimientos adquiridos y el buen ojo que tiene para detectar talentos, pueda incluso formar una selección juarense para competir en las nacionales, y quién sabe, tal vez vuelva a demostrar que como entrenador es igual de bueno que como jugador.

EL CHÍCHARO DE JUÁREZ Jesús Armando Reyes Ríos, de 21 años, participó en la selección mexicana como delantero en el torneo mundial de Río de Janeiro 2010 del Homless World Cup, situación que le cambió la vida.

Bautizado como “El Chícharo”, por su parecido con Javier Hernández “Chicharito”; Reyes Ríos nunca se imaginó salir de Juárez y mucho menos una imagen que jamás se le borrará de su memoria: volar alrededor del Cristo Redentor de Brasil, antes de aterrizar el avión que lo llevó a representar a México.

Originario de la colonia Felipe Ángeles, una de las más conflictivas del norponiente de Ciudad Juárez; desde chavito comenzó a cascarear en el parque de Las Tortugas, justo en la línea fronteriza con los Estados Unidos. Ya de adolescente, un amigo lo invitó a armar un equipo y entrarle al Street Soccer, al que le llamaron “Callejeros”. Quedaron en tercer lugar en el estatal, de ahí se integró a la selección de Chihuahua, integrada por puros chavos de Juárez. Llegaron a la final y la jugaron contra Coahuila, ganando 5-4. Después se hace la selección derivada del campeonato nacional, quedando elegido al igual que su paisano Efraín Franco.

El Chícharo comenta: —Ni me la creía, pensaba que era puro rollo; sin embargo, era realidad, a las dos semanas ya estaba en la concentración y de ahí al mundial—, donde quedaron en tercer lugar. Cuando regresé de Brasil, el aeropuerto de Juárez estaba lleno de familiaresy amigos que fueron arecibirnos. En su barrio, se convirtió en un ejemplo, incluso hasta los malillas le tienen mucho respeto, a tal grado que a él no le ofrecen drogas. Otro de los buenos recuerdos, es en la concentración previa al mundial, donde tuvo la oportunidad de platicar con Pep Guardiola, en aquella época entrenador del Barcelona.

Andrés Guardado fue quien lo bautizó con el mote de “Chícharo” refiriéndose a que parecía el carnalillo de Javier Hernández. 

 

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